La alucinante y seductora capital checa: Praga

Praga, capital de la República Checa, es considerada como una de las ciudades más bonitas del mundo y conocida como la “ciudad de las 100 torres”, “Sueño de Piedra” o “Ciudad Dorada”. Es un destino que debes considerar visitarlo al menos una vez en la vida.

Praga es una ciudad alucinante, por donde quieras que camines no dejas de sorprenderte. Recorrer sus calles significa viajar en el tiempo, cada paso que das tiene un significado, pues es una ciudad que guarda mucha historia ya que posee más de mil años de desarrollo urbanístico, con joyas arquitectónicas únicas, entre las que sobresalen el Castillo y el Puente Carlos.

Tanto por su belleza como precisamente por ser patrimonio histórico y cultural, Praga es una de las veinte ciudades más visitadas del mundo. Así que, como toda capital y ciudad importante, tiene innumerables lugares para conocer, recorrer y visitar. Te mencionamos a continuación los 10 lugares imprescindibles para conocer:

  1. Castillo de Praga: es uno de los mejores y más claros ejemplos de la importancia que esta ciudad tiene en su marco histórico. Un edificio que representa además su pasado cultural y en el que quedaron reflejadas mil batallas, invasiones e incendios. Residencia de reyes, emperadores y presidentes, este castillo fue construido en el siglo IX. No es el típico castillo europeo, sino un enorme conjunto arquitectónico lleno de edificios y sitios espectaculares como el Callejón del Oro, el Antiguo Palacio Real, el Convento de San Jorge, la Torre Daliborka, la Torre Blanca, el Palacio Lobkowitz y la Catedral de San Vito (esta catedral representa la muestra de arte gótico más grande e imponente de la ciudad).
  2. Puente de Carlos: lleva su nombre por el rey Carlos IV de Luxemburgo. El puente atraviesa el río Moldava que divide a Praga en dos, la Ciudad Vieja (Staré Mesto) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). A lado y lado de este puente medieval del siglo XIV que tiene aproximadamente 500 metros de largo por 10 de ancho, se ubican alrededor de 30 grandes e impresionantes estatuas, la mayoría de ellas esculpidas en estilo gótico durante el siglo XVIII. Artistas callejeros y en especial músicos se ubican en este sitio único de la capital checa.
  3. Ciudad vieja, plaza y reloj astronómico: el barrio que se conoce como Ciudad Vieja o Stare Mesto es el asentamiento donde se inició la ciudad. Es una zona especial para recorrer y disfrutar cada uno de sus rincones, hay que adentrarse en su laberinto de callejuelas medievales para ver las plazas, casas e iglesias más deslumbrantes. El reloj astronómico es la estrella de este lugar, es uno de los más famosos del mundo del siglo XV, en el que cada hora podrás ver desfilar las figuras de doce apóstoles acompañados por 4 figuras más: el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte. Lo más destacable del reloj es la parte inferior, en el que se representa el calendario astronómico. Esta parte es, sin duda, la parte más turística de la capital checa.
  4. Mirador Monte Petrín: se encuentra en el barrio de Malá Strana muy cerca del Castillo de Praga. Tiene una altura de 138 metros aproximadamente, desde donde podrás obtener las mejores vistas de Praga sin duda alguna. En 1891 se construyeron una torre de observación y un funicular que le da un aire pintoresco al recorrido. La Torre de Petrín recuerda a la Torre Eiffel, además, con sus 63 metros de altura, una panorámica espectacular de la ciudad tanto de día como de noche. Otra de las atracciones del Monte es el Laberinto de los Espejos, recomendable sobre todo si viajas con niños.
  5. Torre de la Pólvora: se encuentra ubicada en el barrio Stare Mesto. Fue construida en el siglo XV y en un principio se llamaba Torre Nueva y era una de las puertas de entrada de la gran muralla que rodeaba la ciudad. Con el paso del tiempo, se convirtió en un almacén de pólvora, de ahí su nombre actual. En el interior hay una exposición sobre la ciudad, aunque lo más interesante es subir a la parte alta de la torre desde donde tendrás una espectacular vista panorámica de todo el centro histórico de la ciudad.
  6. Mala Strana: significa barrio pequeño y es uno de los distritos más antiguos e históricos de Praga. Se encuentra en la margen izquierda del río Moldava y cuenta con muchos lugares para conocer, visitar y recorrer. Entre ellos, hay que destacar especialmente la Iglesia de San Nicolás, considerada una auténtica obra de arte del barroco. Fue construida entre los siglos XVII y XVIII y su interior está lleno de piezas artísticas de gran valor.
  7. Clementinum: es un gran complejo de edificios históricos en el que además de la biblioteca podrás ver la Capilla de los Espejos, la Torre Astronómica, la Sala de los Meridianos, la zona de la Sala del Tesoro, la Iglesia de San Salvador y la Iglesia de San Clemente. Solo por visitar su impresionante biblioteca barroca, ya merece la pena pagar la entrada. Sus miles de libros y viajes manuscritos en sus altas estanterías con los frescos del techo y los globos terráqueos distribuidos por toda la sala, forman una de las imágenes que seguro, no olvidarás.
  8. Isla Kampa: se encuentra cerca del Puente de Carlos, y está rodeada por el río Moldava y por el riachuelo Čertovka. Esta isla fue una antigua zona de huertos y molinos, donde todavía se conserva alguno como el bonito Molino del Gran Prior. Aquí tampoco puedes perderte el Muro de John Lennon, homenaje al famoso artista y símbolo de las protestas contra el régimen comunista.
  9. Nove Mesto: aunque Nove Mesto significa Ciudad Nueva, este barrio es de la época medieval y es uno de los mejores lugares que visitar en Praga. En esta zona destaca la histórica Plaza Wenceslao que parece más una gran avenida, llena de hoteles y restaurantes, en el que destaca el edificio del Museo Nacional. Otros edificios interesantes son la Ópera Estatal, el Teatro Nacional y el Museo del Comunismo.
  10. Casa Danzante: sobresale entre la arquitectura clásica del barrio, lleno de edificios barrocos, góticos y Art Nouveau. En un principio se llamaba edificio Fred and Ginger, ya que la casa representa a dos bailarines, los famosos Fred Astaire y Ginger Rogers. Finalmente, el polémico arquitecto del movimiento Frank Gehry optó por el nombre de la “Casa Danzante”. La Casa Danzante es un extraño edificio moderno (1966) construido en acero, cristal y hormigón prefabricado y que a muchos le recuerda a una pareja de baile. El interior de la casa no se puede visitar ya que está ocupado por oficinas.

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