Medellín habla en el Museo Casa de la Memoria

  • Se trata de la segunda etapa de la exposición MEDELLÍN|ES 70, 80, 90 la cual presenta testimonios que harán visibles las sensaciones y sentimientos que atravesaron la vida de la ciudad durante ese fragmento de su historia.

  • La muestra recoge no solo expresiones de dolor y desconcierto de aquellas tres décadas en la ciudad, sino que también refleja voces de esperanza y alegría.

Un día cualquiera de 1980 un joven de Medellín dijo que hacer vida cuando es fácil entregarse a la muerte, es la sabiduría. Víctor Gaviria, así se llama el autor de esta frase quien decidió narrarla a través del cine. Esas doce palabras pronunciadas por él en aquel entonces también sobrevivieron, pero al olvido, y casi cuatro décadas más tarde son las encargadas de darle la bienvenida a los visitantes del Museo Casa de la Memoria, como un preámbulo a la segunda etapa de la exposición MEDELLÍN ES 70, 80, 90, que narra, a través de las voces de los ciudadanos, aquellos tiempos.

A partir de preguntas como ¿qué fue lo que nos pasó?, ¿por qué?, ¿cómo expresar lo que vivimos? ¿qué significa la violencia para cada uno de nosotros? o ¿cómo nos transformamos en la ciudad que somos?, la ciudadanía aportó a la construcción de esta exposición con sus relatos, sus recuerdos y sus imaginarios.

Líderes sociales, empresarios, políticos, periodistas, deportistas, artistas, víctimas y victimarios, poetas, escritores, músicos, cineastas, y en general hombres y mujeres de diferentes eslabones sociales, prestaron su voz para que el Museo Casa de la Memoria agrupara y ordenara lo que hoy es MEDELLÍN ES 70, 80, 90: La ciudad habla.

Cada relato facilitó la reconstrucción de los hechos, de las historias que dejaron huella en la ciudad durante estas tres décadas. En conjunto, todas estas voces llevarán al visitante a conocer otras caras de esta parte de la historia de Medellín, que le permitirán ver la dimensión y variedad de los retos que la ciudad encaró en esos años para enriquecer su reflexión sobre la ciudad de esa época y la que es hoy, para que saque sus conclusiones como una personas que puede contribuir a la construcción de una Medellín mejor ahora y en el futuro.

“No me considero un sobreviviente, sino un ser humano al que le tocó ver a una ciudad descender al enigma más oscuro y llevar el estigma de ser la ciudad más peligrosa del mundo, eso es muy difícil”, dijo Dorian Bedoya, integrante de Barrio Comparsa y participante de la exposición.

En la exposición, algunas de los testimonios podrán leerse, respetando el testimonio original de quien alguna vez las pronunció, otras podrán escucharse o verse. El arte estará presente para transmitir las percepciones de la época plasmadas en obras por los artistas plásticos; se escuchará la música que las vivencias de entonces provocaron en los compositores de la ciudad y podrán revivirse hechos a través de instantes congelados para siempre por algún fotógrafo; también podrán leerse fragmentos de la historia, tal y como los comunicó la prensa en su momento.

Una serie de carteles que los visitantes se encontrarán en el boulevard del Museo cuenta los imaginarios de habitantes de la ciudad, con respecto a lo vivido en Medellín durante las décadas de los 70, los 80 y los 90.

MEDELLÍN|ES 70, 80, 90: la ciudad habla no está compuesta solo por expresiones de dolor y desconcierto también presenta voces de esperanza y alegría.

En la inauguración, se realizó una nueva edición de Música para la Memoria, en la que la orquesta Son Trópico interpretó piezas musicales como Fantasía Nocturna, Yolanda,  La Sirena,  El Preso, Mi Vecina,  De Oro,  entre muchos otros, que evocaron momentos de esas tres décadas entre los asistentes.

 

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