Medellín, una ciudad que respira TANGO

En Medellín el tango prevalece. Vive en los viejos rincones a media luz de estos sitios, y muchos otros que reviven la verdadera pasión de este género musical.

Foto: Zona Rosa

Foto: Zona Rosa

La muerte de Carlos Gardel, el 24 de junio de 1935, fue el detonante para que la pasión por el tango se desbordara en la capital antioqueña. Hoy, casi 81 años después, se continúa respirando por las calles de Medellín, especialmente en Manrique, ubicado al noroeste de la ciudad y considerado el barrio más tanguero, el cual es atravesado por la Avenida Gardel (La 45) y lleno de homenajes a Gardel.

El centro de Medellín, un espacio en el que convergen las más variadas expresiones artísticas y culturales, es un lugar especial también para la música. La salsa, el rock, el bolero o el vallenato conviven casi que armónicamente en las calles de una ciudad creciente y movida por diferentes ritmos, ofreciendo los más diversos ambientes. El que no puede faltar en esta lista es el tango, género que, contrario a lo que se piensa, aún continúa vigente.

Las letras elegantes y las melodías varoniles, importadas desde el sur del continente y afianzadas en nuestra tierra gracias a la identificación del antioqueño con el porteño y a hechos como la ya mencionada muerte de Carlos Gardel, continúan siendo escuchadas en varios espacios del centro de la ciudad. Espacios que, conservados aún como auténticos museos, invitan a revivir viejas épocas y a ofrecer una nueva opción para conocer la historia y el patrimonio cultural de la capital antioqueña.

La ruta del tango en Medellín

Si de escenarios influyentes del tango se trata, Medellín dispone de diversos sitios para sumergirse en este mágico, bohemio y sensual mundo, donde te podrás deleitar con un espectáculo de show y música en vivo.

Salón Málaga: en 1957, a Gustavo Arteaga se le ocurrió la maravillosa idea de iniciar el proyecto de un bar con música vieja y colombiana. Del punto donde comenzó, se trasladó 15 años después al sitio donde se encuentra actualmente, el barrio Guayaquil, un lugar histórico de la ciudad que se detiene en el tiempo y que aún conserva mucho de lo que era Medellín en los años 50 y 60.

El Salón Málaga es uno de esos lugares donde la vieja bohemia de café y tertulia se combina con el ambiente de los bares modernos. Este salón es realmente un museo y sin duda patrimonio cultural de Medellín. Cuenta con una colección de aproximadamente 7 mil discos de 78 revoluciones, varias rocolas de la década del 40 y 50, gramófonos y fotografías que están divididas en tres grupos: del viejo Medellín, personas del común y de cantantes y figuras del tango. El sitio exhala poesía y añoranzas, el lugar predilecto de los medellinenses que gustan departir con la música de antaño. Su ambientación, sus fotografías, sus obras, sus clientes, pero especialmente su música, lo convierten en un lugar donde es posible vivir el pasado de aquella ciudad de los tranvías, las mulas y las pianolas. Salón Málaga se ha convertido, en un centro obligado de turistas nacionales y extranjeros.

Foto: Youtube Colombia. Medellín, tango show in Salón Malaga.

Foto: Youtube Colombia. Medellín, tango show in Salón Malaga.

Café Alaska: fue uno de los primeros lugares que se crearon para hacerle homenaje al tango en Manrique. Es uno de los últimos templos del tango en la ciudad y que por más de setenta años ha conservado la tradición de un buen bar, un buen tinto, buena música y un buen chico de billar con los amigos de siempre. Detrás de cada esquina, cada iglesia, cada persona transitando por un andén o algún vendedor promocionando sus productos, se escucha de fondo una melodía tanguera.

 

Museo Casa Gardeliana: fundado por el argentino Leonardo Nieto en 1973 y se convirtió en símbolo de la pasión por el tango que se respira en Medellín, donde se le declaró Patrimonio Histórico y Cultural. También fue foco de referente mundial de esta música, escenario de grandes shows y un imán para extranjeros que querían visitar la ciudad en la que murió Gardel. En este espacio, en el que reposan desde elementos de barbería que usó Gardel hasta un par de baúles que utilizó en un viaje, trabajan por mantener vivo el tango. El proyecto bandera que manejan es el semillero de niños de entre 7 a 12 años, donde no sólo les enseñan a bailar, sino la historia del tango.

Fotos: Museo Casa Gardeliana

Fotos: Museo Casa Gardeliana

Patio del Tango: tiene reservado un lugar especial desde su creación en 1958. En El Patio, donde convergen músicos y bailarines, el tango es la mejor excusa para unir una imagen de Gardel con las banderas de Argentina y Colombia en un espectáculo que comienza con la canción “Lágrimas de sangre”.

Patio del Tango. Foto: Medellín Contada - Andrea Correa.

Patio del Tango. Foto: Medellín Contada – Andrea Correa.

Bar Tarky: el popular Bar Tarky es un lugar no solo para escuchar lo mejor del tango y alguno que otro bolero, sino para disfrutar de un buen café o alguna cerveza y compartir una agradable conversación. El Tarky no solo sirve como difusor del tango. El bolero y el son cubano (especialmente la Sonora Matancera) hacen parte del repertorio que se puede escuchar por medio de una única rocola Rowe Ami que parece inmune al paso del tiempo, es de 1982, funciona con moneda de 100 pesos y tiene espacio para 200 selecciones diferentes.

Adiós Muchachos: el principal aporte de Adiós Muchachos a la cultura tanguera de Medellín es su perseverancia por mantener aún vivo el género, por ser un lugar donde no existe otro ritmo diferente al tango y porque es un patrimonio de la familia Valencia donde solo se respira tango, quienes esperan continuar con el legado y seguir consolidando este espacio lleno de fotografías, de conversaciones y de historias como referente del tango para Medellín y para el país.

Adiós Muchachos. Foto: Juan Regala

Adiós Muchachos. Foto: Juan Regala

Casa Cultural Homero Manzi: se trata de un lugar con un matiz muy argentino y que rinde culto a uno de sus más ilustres hijos en tema del tango, se trata de la Casa Cultural Homero Manzi, un lugar donde la gente puede compartir con sus amistades, donde la familia se reúne alrededor de una tradición argentina que han sabido adoptar muy bien los antioqueños. Actualmente este sitio es la sede de la Asociación Gardeliana de Colombia, fundada en 1972 y de la Academia Colombiana de Tango. Ambas cumplen allí reuniones mensuales en las que se tratan diversidad de temas que giran en torno al tango. De esta manera este espacio cada vez más se consolida como un punto de encuentro y un sitio que aporta al patrimonio y a la riqueza cultural de Medellín.

Durante todo este tiempo después de la muerte de Gardel y hasta nuestros días, han sido decenas de bares y cafés que han sido centro de congregación de los amantes del tango. De allí que, la generación paisa que existía antes del fallecimiento del cantante y compositor de tango argentino, pasó de los relatos de sus padres a vivir en los cafés, los bares y las cantinas del barrio Guayaquil, ubicado en el centro de la ciudad, una época dorada del tango, época que se revive año tras año con el Festival Internacional de Tango de Medellín.

Casa Homero Manzi Foto: Medellin Contada - Andrea Correa

Casa Cultural Homero Manzi. Foto: Medellin Contada – Andrea Correa.

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