Motores, color, espacio, buena música y excelente comida, la oferta de la Rufina

Tres motos llamadas ‘La Misionera, ‘La Rosa de los Vientos’ y ‘La Rufina’ fueron las musas de quienes hoy reúnen en un solo espacio –gran espacio- a los amantes de la buena comida, el jazz- band y el blues, el café, el cuero, los motores, el aire libre, los animales y los atardeceres.

 

Y como homenaje a uno de estos vehículos, se nombró ‘La Rufina’ a este sitio industrial y perfectamente calculado en cada uno de sus rincones, que invita a transportarse a la Londres de hace décadas. No obstante, también verás elementos autóctonos colombianos en la decoración. Los aficionados a las motos, a ‘engallarlas’ a reinventarse por sus dos ruedas, encuentran aquí el taller idóneo para ello. ¿Picnic? ¿Reunión de amigos? ¿Buena música? Sí, todo lo hallarás aquí, en la vereda El Penasco, Envigado, Antioquia, a cerca de tres kilómetros de la glorieta Indiana.

 

 

Tres amigos, un espacio y muchas posibilidades hacen de este un mágico lugar tras su fachada de bodega británica. Llegar a ‘La Rufina’ es la mejor manera de escapar del ruido, la congestión y el agite de la ciudad. Y bastan 30 minutos desde Medellín –por la vía Las Palmas hacia el Aeropuerto José María Córdova- para entrar en una onda donde rugen los motores y el compartir cobran sentido.

Conoce a quienes convierten el aire en viento y lo ordinario en extraordinario

 

Camilo Toro Henao tiene 36 años, es Administrador de Empresas y su pasión por las motos es heredada. “A los cuatro años me regalaron mi primera moto en una Navidad y desde ahí corre por mis venas esta pasión. Primero fui un niño motoneto, luego un motocrosista profesional y actualmente un viajero con mucho ADN”, reveló Camilo, quién propuso la idea de crear un negocio de estilo de vida a sus socios Andrés Felipe Velásquez y Sebástián Cadavid.

 

Los tres socios comenzaron a customizar -modificar motos de acuerdo a las preferencias personales- un par de motos que pertenecían a los socios -más de 8 socios que eran en aquel entonces. “Lo que hacíamos era pasarla bien, hacer motos a nuestras capacidades y a nuestro antojo pero siempre conservando esa línea de viajero antiguo, de materiales nobles, de los colores que nos gustaban y una onda muy vintage, muy café racer, en un taller que abrimos para ello”. Sin embargo, relató Camilo que “nos empezó a llamar mucho más la atención lo que era estilo de vida, la música, la comida, la gente, que no necesariamente andaba en moto pero que le gustaba la onda de lo que hacíamos, las salidas de los paseos eran una cosa impresionante y sobre esa necesidad de volver esto algo más, nos demoramos varios años en lograr que se alinearan los socios que llegaron hasta acá”.

Y con el deseo llego la oportunidad. “Queda claro que los momentos son perfectos en la vida y este era el momento, el lugar apareció y más lindo imposible, a media hora de Medellín, donde la gente tiene que venir acá y ya es una experiencia, es un viaje”.

 

Escapes Rufinos

En La Rufina se promocionan estas experiencias en moto, así lo explicó Toro Henao “donde hacemos muchas cosas y además montamos en moto. Vamos por el camino, nos encanta la gastronomía, tomamos fotos donde nos antojemos, vamos sin afán, a una velocidad moderada con todo el grupo, la gente se viste como se le antoje, con su outfit más rebelde, colores, cuero, madera, todo esto funciona y también vamos a tener la opción de que haya carros de la onda nuestra dirigidos por nosotros, donde la gente que no tiene moto pueda acompañar estos viajes con grupos integrados por amigos detrás de fogatas, ríos, caballos, aventura, etc”.

 

¿Qué vamos a encontrar en La Rufina?  

La gente que quiere visitar la Rufina va encontrar un espacio con varias unidades o sub ambientes:

* Shop de accesorios: el cuero sobre correas, guantes, botas, cascos, pañoletas, gorras y camisetas simples para el que no es motero pero le gusta la onda y le gusta el arte

* Bar y restaurante

* Taller: está abierto para todos estos moteros que son o que quieren ser, traen sus sueños y sus ambiciones más rebeldes y plasmamos la extensión de todos estos gustos en una moto.

 

Andrés Felipe Velásquez es publicista, tiene 43 años y la vida le enseñó que uno en la vida tiene que hacer lo que quiere y no lo que le toca, por eso ahora él es el encargado de materializar los proyectos de motos en La Rufina. “Este espacio (taller) es diseño adaptado para investigación y desarrollo, no solamente hacemos motos también hacemos accesorios y todo lo que tiene que ver con el cuento motero”, indicó Velásquez.

 

¿Qué es lo más bacano de esto?

Andrés Felipe aseguró que “lo más bacano de esto es que hacemos lo que nos gusta, pues no lo tomamos como un trabajo, esto aquí es un solle. Es muy bacano cuando llegamos, pues sabemos a la hora que entramos pero no a la hora que salimos porque nos encanta quedarnos aquí”. Puntualizó Velásquez, quien nos reveló que tiene varias motos pero que está ansioso por customizar su Yamaha RD 400, que quiere sea café racer.

 

¿Cuál es el proceso para customizar una moto?

“El proceso incluye, primero, identificar qué estilo y qué moto querés y en qué la quieres usar. Existen muchos estilos, también pueden ser motos enduro a las que quieres darle un toque personal. Si el cliente no tiene moto, acá también la puede conseguir, Y bueno, ya cuando todo es listo, empezamos con presupuestos aprobación de un diseño y sobre ese la materialización de la moto”, explicaron desde La Rufina.

 

Sebastián Cadavid es el de los negocios, el del mercadeo. Él tiene 37 años y estudió Administración de Empresas. “Me especialicé en Mercadeo y ahí es donde está ya mi pasión: encontrar las necesidades y de ahí a volverlas tangibles en un producto o servicio”. Su pasión por las motos es evidente y en medio de risas nos confesó que “yo nací en dos ruedas, prácticamente desde que sentí el aire en la cara me enamoré de este tipo de motores a dos llantas que es la expresión máxima libertad”.

 

Este equipo se definió así mismo como perfecto, pues es interdisciplinario, el gomoso de las maquinas, el que echa chispas y al que le gusta la cocina y el que mueve las relaciones personales.

 

¿Cómo definir La Rufina?

“Es un lugar que conserva y que tiene toda la esencia de nosotros, todo el ADN de lo que nos gusta, de lo que hacemos, de la música, la comida, de los materiales, del detalle y es un lugar abierto a todo el mundo, de la familia que simplemente quiere venir a pasar una tarde con sus hijos y sus perros a la manga, a tender una manta hacer un picnic y quedarse allá para que los atiendan”.

Camilo Toro Henao

 

¿Para ti qué significa una moto?

“La moto es como el diario, la moto pasa también por etapas donde refleja tu personalidad y hay etapas de renovación de la vida de cada uno, eso se vuelve la moto, entonces cada tanto querés cambiarle color, sillín, accesorios, etc y eso es lo que significa una moto para los que disfrutamos esta onda”.

Camilo Toro Henao

 

Por:

Sandra Lopez Bedoya

Comunicadora – Periodista

Destino Medellín

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